martes, 3 de enero de 2017

Un Toro indomable

Tenía 20 años recién cumplidos y me tomaron un foto superpuesta. Era una "Groupie" cholula que solo pretendía estar cerca de él. Lo verdaderamente importante de los cantautores, de los artistas, es cuando sus canciones nos acompañan, nos forman, son banderas de lucha, son abrazos de amor y como esas canciones nos van llevando a una profesión (por el Cuchi y por él soy agente de prensa), a una provincia, a otros artistas. Lo que primero que me llegó fue "zamba para olvidarte" y "una carta" zambas que él compuso con letras de Julio Fontana, más tarde "Principito" con Miguens, "el Antigal" con Nieva y Ariel y la cumbre, para mi , "cuando tenga la tierra" y "cristo americano" dedicado al Che con el tano Petrocelli . No puedo hablar de él sin emocionarme, sin sentirme "una mariposa triste", no puedo decir su nombre sin que toda mi historia se vuelva un efecto dominó sobre mis ojos y como una película pasen los años, como un tucu del folklore que solo tiene un nombre :Daniel Toro. Él está más allá de tantas cosas que muchos artistas ahora persiguen como al viento. Cuando parecía que no tenía voz, el tomo la de muchos. Cuando ya no la tenía, él salió con la de decidor y escribió un cuento de su infancia. Él no tiene no tiene estudios primarios completos, pero es uno de los grandes músicos del país, porque es el único que puede trascribir el canto de los pájaros y de los guerreros. Una vez me regaló un vinilo que hablaba de su prohibición en la época de la dictadura, me dijo "a mi no me trae buenos recuerdos, guardalo vos" eso me hizo admirarlo más ya que jamás se valió de eso para tener más prensa. El reposo del guerrero, de mi guerrero querido, hoy celebra un año más de vida.

lunes, 19 de diciembre de 2016

Mi sueño de amor lo desparramó por'ai.



Esa mañana del 30 de septiembre de 1953 soplaba a más de 120 kilometros por hora el viento zonda en Jachal, cuando el cartero golpeo las manos en San Martin S/N y Blanca Carrizo lo recibió. El hombre, de uniforme gris traía un paquete. Blanca se sentó puso el vinilo de pasta que venía dentro del envoltorio y una carta que se dispuso a leer. La misma decía que un tema estaba dedicado a ella, pero por cuestiones “familiares” que ella entenderá no pudo firmarlo con su nombre; pero si escuchaba detenidamente la letra sabría que estaba dedicada a ella. Se le humedecieron los profundos ojos para adentro , como quien busca un recuerdo, y al cabo de un rato guardo en una caja bordada a mano que le regaló su madrina el vinilo junto a dos anillos de casamiento y una cadenita. Era martes de carnaval en Pampa del Chañar cuando 4 años antes Blanca se cruzo con Eusobio Dojorti en una carrera de caballos. Tenía 16 años y le encantaba oír como recitaba los poemas Jaime Dávalos o cantaba sus canciones Buenaventura Luna con La Tropilla de Huachi Pampa y una prima y le dijo: “no te das cuenta como te mira ese artista?” Ella le discutía que no, pero ese hombre con un sombrero al estilo Gardel ya estaba a su lado cuando fue elegida “paisana” (la reina de la fiesta de pueblo) gracias a su belleza árabe y le dijo:  
“Tienes los ojos de mora,
y enamoras cuando lloras,
enamoras cuando ríes
esta hermosa "beide abdíe”
Una enorme luna que alumbraba todo el valle de Huaco  fue testigo del primer beso de esa niña con Eusebio Dojorti, nombre real de Buenaventura Luna, y él que no era mezquino para enamorarse quedó deslumbrado de su belleza singular, su pollera azul en forma de campana y su sonisa desbordante.
Cuando te conocí
en Pampa del Chañar,
y me revoleó tu pollera azul sentí
en mi corazón un repiquetear por ti.


Blanca sigue recordando y piensa eso del “sufrimiento que daban los artistas”. Los sanjuaninos se amaron un mes y él le dijo “vuelvo y le pido la mano a tus padres” . Viajo un mes a Chile. “Mi padres al principio estaban de acuerdo, pero la gente del pueblo le llenó la cabeza: que Dojorti estaba casado, tenía hijos y era demasiado mayor para mí. Cuando volvió, me dijeron que hable con él y termine la situación. Nos vimos en un lugar del centro que ya no existe y así como dice la letra “nos dijimos adiós llorando”. recuerda la ya abuela sanjuanina. 

Pampa de soledad,
eso es mi corazón,
tu madre me vio cuando te besé, velay,
triste me quedé cuando te llevó por ahí.
Adiós que me voy llorando
pampa de mi soñar.

Blanca repite varias veces en la entrevista lo que le decía su madre “vas a ir a sufrimiento si te casas con un artista”. Sin pensar que el sufrimiento llega siempre, puntual, en forma de artista o de muerte. Años después de su truncado romance con Buenaventura se casa y a los 33 enviuda, quedando con 4 niñas pequeñas y “dos hijos del corazón”, “esos que otras madres no pueden atender” dice la mora jachaleña.

El amor fue breve, pero el olvido no tiene estación y dura toda la vida. Una vez el padre de sus hijas le pregunto: “Decime Blanca, ese hombre fue tu gran amor , es cierto?” y ella le contestaba siempre con esas palabras y tonada sanjuanina “pero niñito, no es así”. Una vida después nos confiesa: "le mentía para que no sufriera, pero nunca deje de amar a Buenaventura". La carta, el vinilo, un cuaderno de poemas y uno de los anillos se lo llevó la inundación, otro de los anillos lo luce la hija mayor que de chica contaba orgullosa a sus compañeras del colegio “mi mamá fue novia de Buenaventura, el padre del folklore cuyano” Ese que Atahuapa Yupanqui cuando llamaron de Cosquin para que el escenario lleve su nombre dijo: “Este escenario se tendría que llamar Buenaventura Luna o de un paisano anónimo y agrego: Jamás los artistas populares deben dejar de decir en el mismo lo que le pasa al pueblo y pidió que se quiten su nombre si alguna vez se canta a los dictadores” Las paradojas de la vida, me cuenta Betty Puga, una periodista de San Juan , que uno de los hijos de Buenaventura fue el primer desaparecido en dictadura de la zona de cuyo. Cuando el sol asomaba sobrebio en el valle de Huaco despedimos al poeta. Entramos por la derecha buscándolo para dejarle una flor, pero él estaba a la izquierda, bajo un árbol con alas y sobre su pecho una guitarra de madera. Luego, saliendo a la derecha -pero sobre mano izquierda- estaba otro que 100 años antes descansó en el mismo lugar, bajo otro árbol con ramas como alas. Por 100 años no se cruzan el Buenaventura Luna y el Chacho Peñaloza en Huaco, pero ambos tuvieron los mismos sueños de una patria grande y libre.

Blanca quedó atrás, entre los cerros y el polvaderal de tierra  "Nace una flor al borde de un camino” decía la tapa del cuaderno que le regaló don Luna. Carlos Semorile, nieto de Buenaventura, nos pasó la dirección; nosotros la encontramos por su sonrisa. Estaba en la puerta de su casa de pueblo como quien espera a alguien, o al poeta tal vez. Cuando nos fuimos nos preguntó que íbamos a hacer con la entrevista, le dijimos que su vida es una película y que recién empieza. Pidió que volvamos “A mi edad cosecho membrillo para hacer dulce y no aburrirme”. Nosotros pensamos en el destino azaroso de la gente y que jamás se puede evitar ese “sufrimiento” del que le hablaba su madre, lo que si podemos evitar es no tener una historia de amor que contar y Blanca Carrizo la tiene, con zamba y todo.



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