domingo, 22 de mayo de 2016

algo nos deja y algo se va

"Corazón lastimado en soñar en cielos fugitivos" Hace días que estoy atrapada en las redes de Chacho Muller y no voy a hacer nada para salir de esa isla o las monedas de sol.
Lugar: Encuentro de Músicos Independientes en Rosario del 2003. Escena: Escuchando al músico misionero Horacio Castillo. De pronto ella se toma el rostro y llora... La abrazo y me dice "Qué feliz estaría Chacho de verlo tocar a este muchacho". Chacho ya no está y la guitarra de Castillo pronto se pierde misteriosamenre tras su muerte en las rutas santafesinas.
Muller pertenecía a esa camada de músicos - de belleza y exquisitez minimalista- que se llevaban la admiración inmediata de la misma Suma Paz (de la que cuento), Mercedes Sosa, Hilda Herrera, Liliana Herrero, Carlos Pino y jovenes como Carlos Aguirre, Coqui Ortiz y Chiqui Ledesma (artista santafesina que supo tener el piropo del autor de corazón isleño cuando dijo "escuchen algo distinto, escuchen a María de los Angeles Ledesma) pero sobre todo al decir de la querida Suma pertenecía a esa camada de amigos y de colegas que ya no existen. "Monedas de sol, barcos de niebla espejos del sueño de quien te sueña..." Años después una foto eterniza un encuentro único: El Zurdo Martinez en la casa de Chacho junto a Suma y el Fander ceba los primeros mates. Hablan de "el limonero real" de Saer, y el dolor por la perdida del hijo del pescador; de la mirada lejana de Juan L Ortiz y unos versos sombrios de Manauta. Chacho rie con risa de pescador, risa abajo y mirada alta, risa sin carcajada pero risa larga.  En los comienzos de los 60 Chacho  escribia "..quedó prendida a las redes una fiera amanecida y su alma de camalote boya entre azules crecidas... y el río pasa, llega , algo nos deja y algo se va". Había que escribir de la Isla, porque antes había que sentirla y antes vivirla. Atahualpa la escucho y le envió una carta que dice en una parte  "Chacho, aunque usted no componga más nada, cosa que dudo mucho, con esta canción ya ha cumplido" (sobre La Isla, 1965)
Suma me regaló "monedas al sol" y mientras escribo suena "Ay Soledad" en  la voz de la Negra Sosa . Chacho pasó por esta vida sin el éxito de los grandes escenarios, pero con la memoria intacta para los que sienten el Paraná como la prolongación de su alma y para Painé Nocetti, una joven que anda por Ecuador y lleva sus temas en el mp3. "ay soledad ...hoja de otoño en dorado vuelo corazón lastimado en soñar en cielos fugitivos"  Chacho Müller (Rosario, 2 de enero de 1929 - Rosario 23 de mayo de 2000)

miércoles, 18 de mayo de 2016

El primer pájaro

https://www.youtube.com/watch?v=2-MkoNO5ZMs



El otro día alguien me dijo que las poesías son aburridas. Esta mañana, mientras desayunaba con Juarroz me recordó un poema de Zitarrosa de su libro "sonrie muerte" y así, entre esos dos nidos de palabras, despertaron un recuerdo adormecido en mi memoria.
Cuando tenía 6 años mi mamá tenía un novio, Juan Carlos, al que culpo y agradezco hacerme oír canciones de Los Olimareños, de la guerra civil española, Quilapayún, Viglietti a los dos Pablo (Neruda y Milanés). En ese tiempo vivíamos en un garaje de una enorme casa de barrio de provincia con un enorme patio que compartíamos con Elisa, la dueña de esa casa, una puntana que alimentaba mi imaginación con cuentos y leyendas.
Eran los tiempos en que mi mamá me decía que no diga nada a nadie y menos que a casa venía ese sr q militaba con Tosco. Juan Carlos me dió un par de años de cariño paternal que desde los primeros meses de vida no tenía y todas esas canciones de resistencia. Un día no lo vi más, los discos fueron enterrados bajo tierra y el tocadiscos de la nada desapareció. Cuando pasaron algunas semanas, mi mamá pensando que Juan Carlos solo estaba detenido en la comisaría. Un día se levanta de golpe, va al patio, y cuando regresa dice “nunca más pájaros encerrados en esta casa”. Con el tiempo supe que Juan Carlos jamás volvería y que mi mamá había liberado ese jilguero de la jaula porque no quería nada encerrado o atrapado a la fuerza. Los poemas, como las canciones, son volcanes dormidos que a veces suelen simplemente dar avisos para que sepamos que no todo está olvidado.