jueves, 20 de julio de 2017

Lujan

No sirvo para el noble oficio de poeta, de escribir relatos en cuentos edulcorados. No es que no tenga cosas dulces, las tengo colgadas con broches de madera en el mapa de mi vida. Pero es tan sinuoso ese camino: estrecho, a veces trayectos malhumorados, ripio, con curvas y los recuerdos dulces son frágiles como un niño y carezco de conductor. Tendría que contratar un co piloto por lo menos o  desintegrarme como aquella tarde que se mezclaron los dos, el del dolor y el de la miel en nuestro adiós. Estaba alcoholizada y eran las 15hs. La reté por el título de una canción  y ella en un llanto infantil se golpeó la cabeza y me dijo a los gritos “¡¡¡siempre me veo en esa calle abandonada y con barro donde me encontraron!!!”. De esa cosa llamada madre que la abandonó nunca supo nada  y yo menos de Lujan desde que se casó con alguien con muchas tarjetas y cuentas y algo mayor para ir a vivir a mansión cerca del mar en Europa. Siempre se ahogaba en vino, hace poco me enteré de alguien que le contó y a su vez le contó ese otro alguien de que parece que "se ahogó en ese lugar del mundo". Hace días apareció una niña en una bolsa de consorcio de Villa libertador de Córdoba y mellizos en Jujuy abandonados. Pienso en Luján y su sonrisa trunca, en la amistad desvelada a trompadas y arrinconada de a ratos con cosquillas de niñas; pienso y me sumergo en los pensamientos abandonados como seguramente habrá quedado esa botella en el mar; lo único que que me amiga Lujan abandonó, antes que la vida la abandoné toda, como en una bolsa de consorcio. 


“Desandamos tantas veces el camino andado,
El perdió su fe y a veces nos telefoneamos
Ya no tiene gracia nuestra verborrágia
Yo sigo montando sobre el mismo río
El vendió sus sueños y acortó caminos
Mas les puedo asegurar que no tuve nunca más un amigo igual..”  Victor Heredia

miércoles, 28 de junio de 2017

Saer, sabor a agua, expelido de su ser.

80 años de SAER.
80 Años de películas, de canciones y una vida de libros y poemas. "Si no hay riesgo ¿para que escribir?" dijo una vez.
Los ríos en Saer confluyen en “su” río: ese Paraná sobre el que, desde el otro lado, también escribió Juan L. "Nado en un río incierto que me lleva del recuerdo a la voz”, dice uno de los más hermosos versos de Juan José Saer. Es el narrador el que puede, o en todo caso debe, nadar en ese río de incertidumbres, no sin extraviarse y dejarse llevar, a la deriva, por ese cauce incesante donde se encuentra la propia voz. "El que no ha visto como yo en un anochecer lluvioso de invierno una de esas ciudades perdidas de la llanura, cuando las primeras luces vacilantes comienzan a encenderse, y todo lo visible se iguala enterrado bajo la doble capa de la noche y de la intemperie, quizás cree haberla experimentado alguna vez, pero no conoce de verdad la tristeza" dijo de su pueblito de Serodine en Santa Fe.
J J Saer es, para los que hemos vivido a orillas del Paraná, antes que el "Remanso Valerio" sea canción, una cuna de agua a la que Saer puso también palabras de agua... ¿Quién que no se sienta un poco del agua no entenderá "No hay al principio nada, nada. El río liso, dorado, sin una sola arruga, y detrás baja, polvorienta, en pleno sol, su barranca cayendo suave, medio comida por el agua, la isla..." No puedo publicar El Limonero Real completo, y ese desgarro de amor, dolor y felicidad del que vive mirando el río, pero vaya este "El Limonero real" canción en medio del recuerdo, un film en Santa Fe de Gustavo Fontán, la canción de Ramiro Gallo y el poema de Fander anoto la efeméride de Juan José Saer (Serodino, Santa Fe, Argentina, 28 de junio de 1937 - París, Francia, 11 de junio de 2005)

"Manchas de lejos:
mujeres que van
llegando y los viejos
perdidos del hablar.
Sombra en los filos.
-Sujeta ese animal-;
y va pintando el río
la roja luz ritual.
Manchas que los viejos
prefieren no mirar,
van las tres llegando
vestidas de ciudad.
Sólo ella no viene,
luctuosa, innominal;
-cruza a buscarla,
es tiempo de olvidar-.
Amanece y ya está con los ojos abiertos;
repetidamente vuelve a recordar
un chasquido de agua y un cuerpo moreno
y esa vuelta oscura desde la ciudad.
Y silencioso el Layo va clavando el remo,
de un nombre ladeado suena esa otra voz;
el tiempo se tuerce, redondo y eterno
como agolpa el árbol el fruto y la flor.
Mancha del cuchillo matando el cordero;
rojo un vino fresco para festejar
sombras repetidas para el Año Nuevo;
nueve veces cuenta para no olvidar.
Cuenta y va agregando sobre el fruto viejo
capullos perplejos de un nuevo amargor,
pura eternidad como en el limonero
su limón maduro y al lado la flor.
Amanece y ya está con los ojos abiertos;
repetidamente vuelve a recordar
un chasquido de agua y un cuerpo moreno
y el volver oscuros desde la ciudad.
Y silencioso el Layo va clavando el remo,
de un nombre ladeado suena esa otra voz ,
el tiempo se tuerce, redondo y eterno
como agolpa el árbol el fruto y la flor.
Amanece y ya está con los ojos abiertos
fija en el momento en que el hijo se fue,
vacía de nombres, mujer en silencio
por el agua adentro del Colastiné.
Y va remando el Layo cruzando el desierto
con la nada extrema de su soledad:
repetida pena circulando el tiempo
como fruto y flor del limonero real": "El Limonero Real, de Fandermole para Saer.

martes, 13 de junio de 2017

El detrás Del Día del Escritor

De chica estuve vinculada a su casa, al pie de este Cerro Romero en Villa María de Río Seco. De adolescente leí “Romances del Río Seco” y me enamoré de los versos de amor que hablan del caudillo entrerriano y la odisea que pasó su amada para estar cerca de él. Más tarde supe que gracias a ese libro Atahualpa Yupanqui se había acercado a Cerro Colorado y Horacio Quiroga a las Ruinas Jesuiticas en Misiones. También me gustó que me cuenten la anécdota de que cuando Borges fue a Cosquín y el cuidador de su casa museo se acercó y  le dijo que venía de Río Seco. En el acto el escritor porteño le recitó de memoria los primeros versos de “romances”.
Cuando voy a Santiago, o al norte cordobés, nunca dejo de visitar este mágico pueblo, muy cerca de Villa del Totoral donde está la casa que fuese soñada por Pablo Neruda y a la que Pablo le dedicara tres Odas “Oda al albañil” “Oda a la luna cordobesa” y otra tercera Oda que no recuerdo… En esa casa se reunieron personalidades como el mismo Yupanqui , Rafael Alberti, entre otros escritores que huían del terrorismo y la censura.

Volviendo al tema de Villa María del Río Seco y a Leopoldo Lugones, que por él se celebra hoy el Día del Escritor, no me quiero olvidar que su hijo fue el que trajo la picana eléctrica a nuestro país y que Leopoldo estaba escribiendo “yo soy Roca” cuando se suicidó en Tigre. Sus cenizas fueron esparcidas en este cerro, uno de los lugares en el mundo donde soñé casarme,  y donde a metros paradójicamente asesinaron al caudillo entrerriano Francisco Ramirez. No hay un solo país inocente en el mundo, no hay una sola cultura inocente en el mundo, dijo el escritor panameño Carlos Fuentes en una charla en la Feria del libro. Yo agregaría que no hay una sola cultura profunda y continua que no haya sido interrumpida por las miserias humanas, y los versos, escritos y poemas son como flores que crecen en el lodo. El pueblo es parte del tramo del Camino Real que unía a la ciudad de Córdoba de la Nueva Andalucía con las regiones mineras del Alto Perú, esa es la parte colonial y pintoresca, como los versos pintorescos y coloquiales de Leopoldo, pero la verdad es que le ardía la memoria y ya cenizas lo llevaron al abismo de ver solo respuestas negras. Hoy es el día del escritor y quiero saludar a todos, los saben de estos bemoles de la historia y sus contradicciones y aún así pueden separan el lodo del arcoíris, porque los mortales no nos basta una vida y necesitamos zambullirnos en otras para completar la nuestra de retazos que hacen más barroca la nuestra. Para terminar estos recuerdos como hilachas del viento, sueltos y al estilo don Ata,  otro de los datos del destino que no dice que todo es un circulo que nos da respiración boca a boca y nos salva o nos asfixia es que la hija mujer de Leopoldo, Piri Lugones, fue periodista y escritora de izquierda torturada con la picana que trajo su hermano , el hijo mayor de Lugones, y conforma la lista de los desaparecidos (además ser por un tiempo la pareja de Rodolfo Walsh). En fin.. por Leopoldo se celebra el día y necesitaba contar esto. Un día como el de hoy también nació otro gran escritor: Augusto Roa Bastos. Leer al paraguayo Roa es también un viaje encantado, es como entrar al corazón de la guarania o recordar mi lectura de “Romances del río seco” cuando no sabía lo que había en la trastienda del hombre que la escribió.



domingo, 14 de mayo de 2017

El que siempre esta naciendo y la música.

Arenales y Uriburu, Barrio de Recoleta (Entre el 2 enero de 1947 y 7 de julio de 1952)
Un joven mira el cielo y sueña un sueño en el que quepan muchos. Deja al costado el libro de Vallejo "Los Heraldos Negros", justo en la parte que dice "He soñado una fuga. Una para siempre” del poema Medialuz. Se relaja, anuda sus dedos detrás de la nuca, mientras en México Juan Rulfo escribe Pedro Paramo (que publicará en el 55), ciudad de Pedro y Juan que tanto andaría este joven. Si bien la escritura lo inquieta, consigue ir más allá de lo que le cuentan en un papel y a través de relatos a caballo entre la historia traspirada y donada a cielo abierto que le contaron y la que el esta escalando viaja a Salta en una vieja motocicleta en busca de un sabio anarquista que llaman Juan Riera, el mismo al que luego le cantara el Cuchi Leguizamón y Manuel Castilla ("Zamba de Juan Panadero"). Riera le regala un sombrero vasco que acompañará por siempre incluso al soldadito boliviano que fingió morir con machete en mano.  Este joven de la calle Uriburu no sería ni escritor y mucho menos folklorista, pero al igual que Don Ata el decía: "denme hombres, no quiero paisajes, el paisaje viene con ellos". Años más tarde el hombre de Pergamino llamado Yupanqui  le cantaría esa canción que dice "Nada más, el que tenga alguna duda que se lo pregunté al Che, el que muere para volver a nacer" Dicen que alguna vez cantó "Zamba para no morir" de Lima Quintana (por eso debe ser que en Potosi, Bolivia, la que escribe compró un cassette que tenía la zamba donde dice "autor Ernesto Guevara). Ironías de la vida, moría cerca del lugar donde se vendía el cassette y el Sub Comandante Marcos años después grabó para un "Charanguisto" un relato. El Che también vivió en Misiones y conoció a Ramón Ayala en Cuba, le hablo de que cantaba "El cosechero" y de que esos primeros pasos en la selva lo ayudaron a saber apalear el camino y no cortarlo. No hay fotos con Ayala ni con nadie de la música, pero la música, que según dicen desafinaba bastante, es la que despuntaba mientras sobre un árbol planeaba la lucha diaria. Con la música a otra parte y cambiando de tema decimos que este joven, que nació un 14 de mayo, según numerosas fuentes que lo contarían años después de su muerte (entre ellos su propia madre expresado a la biógrafa Julia Constenla) Un joven que decía "si no hay café para todos no hay para nadie", que se "arreglaba el cabello, pero antes el corazón" mientras subía ese escalón alto que consideraba era ser revolucionario. EL soñaba que el futuro sería hermoso y nuestro "solo si somos capaces de unirnos y si el presente es de lucha". EL decía que la revolución se lleva en el alma y no en la boca, y que había que sentir honda la injusticia; mientras pensaba que las personas solían morir, pero no sus ideas. El decía "no se vive celebrando victorias sino superando derrotas" el mismo que encaró a Eduardo Galeano de muy mal humor mientras jugaba al beisbol. El escritor uruguayo lo trato de traidor por jugar un deporte yanqui y el Che le contesto "Aparentemente sus venas abiertas culturales y deportivas están cerradas.. El último que me acusó de traidor no está con vida". El Che hablaba de morir de pie y no arrodillado, el mismo Che que tenemos que salvar de ser un Dios, que corra y corra el aparecido.
Silencio! él está naciendo sietemesino y en Rosario Che 

Historia de su fecha de nacimieno extraido del Diario Página 12

"La escritora Julia Constenla planeaba escribir un libro sobre la vida del Che Guevara y buscó su carta natal; la fecha decía 14 de junio y no coincidía demasiado con las características de un geminiano. El Che era obstinado, obsesivo por el trabajo, lector voraz, machista, testarudo, amante de las artes audiovisuales, los viajes y también de los deportes de todo tipo.
Entonces Julia le dijo a su madre Celia de la Serna en la primera entrevista: “Acá hay dos posibilidades; o la astróloga es una chanta o tu hijo no es lo que parece.” Y Celia respondió: “Existe una tercera posibilidad: me casé embarazada.. Ernesto nació el 14 de mayo"


miércoles, 5 de abril de 2017

Las huellas de Fleury

"Chico, tú no eres de América, eres del mundo", le dijo Federico García Lorca en una pensión porteña de los años 30 luego de escuchar a nuestro poeta de la guitarra Abel Fleury. Esto lo leí de casualidad en una biblioteca de Asunción, Paraguay, mientras buscaba información de Agustín Barrios. ¿Qué tiene de particular Barrios y Fleury?. Simplemente la guitarra. Al guitarrista de las pampa argentina le decían “El poeta de la guitarra” y al de tierra guaranies “El santo de la guitarra”. Entre ellos no se conocieron, pero sin duda – los amantes de este instrumento sí.

Hace unos días se me dio por visitar la morada de Don Fleury en Dolores y allá fui. Me costó encontrar el cementerio, un puesto de flores en la puerta, la tumba y de alguien que sepa del poeta de las seis cuerdas. Es más, en un momento el señor que barría con paciencia las hojas que el otoño y sus primeros días dejan caer me dijo: “Acá nadie pregunta por él..” Por instinto me guié y en un alto reconocí una guitarra en medio de placas. Le dejé los dos únicos acordes que sé: "la mayor "y "re menor", y unas flores de un árbol que creció justo al lado en forma de guitarra - un extraño quebracho que me recordaba al que está bajo la morada de Buenaventura Luna en San Juan- . Cuando me iba descubrí que al lado de Abel Fleury descansa Juan Vucetich , el antropólogo e inventor argentino que desarrolló y puso por primera vez en práctica la identificación de personas por sus huellas digitales. Paradojas de la vida: él que puso huellas a la inmensidad de La Pampa hoy descansa al lado de un policía que nació en Croacia y nacionalizado argentino encontró la manera de identificar la personas. Cuenta un diario viejo del cementerio, que la primera persona que fue condenada, a partir de la evidencia otorgada por sus propias huellas digitales, fue Francisca Rojas, una mujer de Necochea que mató a sus hijos ...pero eso es historia de muerte y venía escribiendo de vida. Una vez escuché en una nota de León Gieco en el que decía que cada vez que llegaba a los pueblos visitaba los cementerios , que ahí estaba la historia. Yo antes iba a las iglesias, desde hoy creo que le haré caso al rey de la selva. De vuelta del viaje vine leyendo "La canción verdadera", historia de canciones latinoamericanas por Víctor Heredia y casualmente empieza con una frase de Beethoven "no me olviden, tengo derecho a esperar que me recuerden por haber querido hacerlos felices" .



Libros y peliculas para recomendar:
-Del guitarrista paraguayo “Recuerdos de un sueño” de María Bernard Cuella Garay
-Del guitarrista argentino “El poeta de la guitarra” de Ignacio Ewert

https://www.youtube.com/watch?v=xQyKjQIfT78

jueves, 9 de marzo de 2017

la vida cae en la ventana

Para Sonia, la lluvia de madrugada solo es algo romántico que acelera el golpe del mar contra la roca.
Para Daniel, los hombros pesados a la hora de ir a trabajar mientras cuenta los pasos en el pasillo como quien cuenta las monedas para llegar a fin de mes.
Para Juan, los pies descalzos cuando duermen en la calle y su pasado en ellos hablandole a los gritos que no deje de levantarse sin haber mendigado al cielo sus sueño del día.
Para Emi las manos que sacan las brazadas mojadas cuando el hogar se le inunda con cualquier gota, pero sabe que eso es mejor que volver a Paraguay donde el padre de sus hijos la maltrata.
Para Guillermina, los techos de chapa de la casita en medio de la nada y los rezos que sus manos cruzan en el rosario para  que no se los lleve el viento.
Para Lidia, el agua que cae en su alma mientras pasan los años y sus dos hijos no aparecen desde que lo dijeron "No te preocupes, estos señores de verde solo nos llevan para interrogarnos". Lorenzo me dijo cuando aún eramos niños "Nunca subestimes la lluvia que golpea tu cara, es un mensaje de que estamos vivos"mientras hacia barquitos y la lluvia caía y se transformaba en un hilo de voz que se colaba por la acera. La lluvia sigue cayendo sobre la ventanta de la casa del pasado y la niña que deje en el tiempo. Ella observa en el horizonte como la muerte anda de insomnio, juega con las esquinas del silencio a las escondidas. "Hay que vivir para que no te pille en su juego" le dijo el padre con sombrero mientras la llama para el mate cocido con pan de hace algunas lluvias pasadas. El pulso de la niña iba al ritmo de la vida y su corazón, el de los padres al puso de los que amanecen masticando resentimiento. Mientras, afuera, la lluvia cae virgen sobre el campo de los recuerdos.





jueves, 23 de febrero de 2017

20 primaveras en los 90

Soy hija de la Vidala de sol, de ver los ojos del exilio de una poeta en la mirada de una guitarra, por eso me pongo feliz cuando en una joven de 23 años renace el abrazo de Guliano y Alicia Crest en la voz de Milena Salamanca. Soy hija de los poemas pisoteados y desperdiciados de Nacho Whisky, por eso pienso en sus poemas como manos de Cortazar y en esas canciones de la calle como “el quinto vino”. Soy hija, oído y testigo del café que Nacho, Alicia, Perecito. Petroccelli, Trullenque y Hamlet compartían. Hija de la tonada, del orgullo de ser chuncana, por eso me pone feliz el canto de José Luis Aguirre. Soy la que los amigos y artistas le compraban libros que no podía pagar a los 15 años,por eso celebro cuando Ramiro González  cuenta que le lee a los niños porque “está donde debe estar”. Soy hija de la ruta, de hacer dedo para ir todos los fines de semana a Cerro Colorado y disfruto cuando, 20 años después, un chango de Pergamino como Fer Morales hace una película de el Indio Pachi, el amigo de Don Ata. Soy del tiempo donde ir a la peñas todos los fines de semana era tan habitual como llevar una carpeta a la secundaria con la foto de Mercedes Sosa y Violeta Parra o tan cotidiano como cantar las canciones de Piero, León y Victor. Soy de una época donde tener 20 años bajo un gobierno neoliberal era disfrutar con más alegría los cassette pirateados de Ali Primera, Pablo y Quilapayun, por eso lloro cuando escucho por un innumerable vez “kolla en la ciudad” por Bruno Arias. Soy de la época donde acompañaba al Negro Lagos a notas, por eso amo a los instrumentistas que tienen la cabeza de un genio en años tan jóvenes y comprometidos como el Negro Aguirre. Soy del tiempo donde si hablabas mucho de la mujeres te señalaban como feminista, por eso arme un Encuentro de Mujeres, para que muchas hablen por las que callan. Soy de las que se juntaba con amigas como Silvana Olate a charlar  de Marcelo Berbel, Rodolfo Dalera, los poemas nuevos de Roberto Cantos o del Coyuyo Carrizo. Soy de esa época donde los cuadros se tiraban a la basura porque la moda era tirar baldes a un lienzo, por eso ame a Campodonico, Terribili, Alonso y otros en vida, y aunque algunos ya no están nunca diré que se han ido. Soy de una época donde aburrirse era parte de la creación, era la musa que inspiraba el mañana. Donde pasar largas horas mirando un árbol era parte del poema o la alegría tanto como oír un chamamé bien llorón como el sauce o maceta hasta que ardan de los pies. Fui hija del cuarteto, de las chacareras de Los Carabajal, los recitales de Guarany  y los pogo con Soda o las que sabiamos todos como las de Charly. Soy hija de la no televisión, por eso me gusta ahora tanto el cine. De ver pasar al ángel de la bicicleta y ofrecerle ayuda. Soy joven de los 90, por eso nada de los pasa hoy me asusta, ni me afecta; porque sé lo que es arremangarse de un exilio interior, salir todas la mañanas al campo de la vida y darle batalla, con todo, con lo que hay y con lo que no tengo.

miércoles, 22 de febrero de 2017

añorar lo que jamás sucedió

A este sr de la foto lo conocí cuando tenia 26 años.
Cuentan que hizo el primer viaje que  realizó el Che Guevara en una motocicleta que bautizó "Silvita"  y en cada lugar que paró el Che le mando cartas a su amada.
Que le encantaba lo dulce y un día, apuesta en medio, se comió media lata de dulce de batata.
Dicen que tenía un sentido del humor increíble y que solo lo ponía de mal humor la falta de memoria y la mentira, por más insignificante que sea.
Que era el más solidario de todo Bariloche. Que visitaba a sus amigos empresarios, les sacaba cosas y los llevaba a las villas de Llao Llao, esas que jamás visitan los turistas.
Cuentan que se cruzó una vez con Ivo Pelay y le dijo una frase que luego utilizó para su tema "El linyera".
Llegó a la Argentina desde Damasco,  luego de la primera Guerra Mundial y huyendo del hambre y la miseria.
Vino con sus padres y tres hermanos. Le pidieron que se case a los 17 años con una prima; para poder vivir todos juntos en una casa. 
Cuentan que su primo hizo la única casa rodante del país, esa que amanecía según el sol y que hace años se remató
Aseguran que como diseñador de ropa era muy creativo y le hizo trajes a algunas personalidades de Buenos Aires como Calabró.
Concursó en "Odol pregunta" y ganó porque se sabía de memoria el Martin Fierro. Tomó un café en Alsina y Entre Ríos con Cacho Fontana . 
Tuvo dos hijas con el primer matrimonio.
Su última mujer dice que escuchaba a Yupanqui, Estela Raval y Leonardo Favio.
Cuentan que llegó un 22 del mes de septiembre, dicen que le puso fecha de vencimiento a su vida también un 22, pero de febrero.
Dicen que leía con una velocidad admirable, se devoraba libros.
Dejó una herencia que nunca nadie cobró. Todo detallado en un cuaderno para que nadie se olvide de nada. En el último renglón de la carta dice "No se olviden de pagarle a Juan, el almacenero, que le fié el otro día cuando vine muy tarde y de llevar mis cenizas a un lugar con flores".
En Octubre del 97 me encontré con una ahijada y con esta foto y no sé porque razón me vi parecida.Fue mi papá por 10 meses. Como dice Sabina "No hay nostalgia peor que añorar lo que jamas sucedió" Lindo hubiese sido tenerlo Abdón Abud Majul




jueves, 16 de febrero de 2017

".. Niña Yolanda ¿dónde andará?

".. Niña Yolanda ¿dónde andará? 
Una mujer eternizada en una  zamba del Cuchi  y Manuel: Yolanda Pérez de Carenzo. 
Una jujeña que era  un  imán para cuanta personalidad de las artes y la política pasara por su casa de la tacita de plata. La anfitriona que escribía poemas y tocaba el piano pero prefería oír de la fuente relatos de folklore y la música clásica. En su casa estuvo el mismo Yupanqui, huyendo del peronismo que lo perseguía en los años 50, el salteño Eduardo Falú y Ariel Ramírez que dijo “donde los veranos eran una fiesta". Amasaba pan mientras en el patio de su casa el Mono Villegas, Pedro Vargas y Narciso Yepes besaban las estrellas con algunos sonidos y Pablo Neruda y Gabriela Mistral añoraban la patria vecina. Indiferente a la coquetería, al que dirán, hasta el punto de la provocación: fumaba cigarrillos, bebía alcohol y cantaba tango en público a pesar de la mirada arrogante de sus  vecinas. Nació un 16 de febrero de 1902 y a los 66, mientras visitaba a un amigo en Córdoba y escuchaba en una peña una zamba se durmió para siempre en una mesa “atrás se quedó alumbrando su claridad” 
Zamba de Lozano Illapu- Heredia 
https://www.youtube.com/watch?v=y6UUySlpXkc
En la foto Ramirez a su lado y en el medio, de sombero, el Cuchi. 



sábado, 11 de febrero de 2017

He construido un jardín

Precedidas por la grandeza subversiva de una Amelia Biagioni o de una Susana Thénon de los años 50 y 60, o en la dimensión romántica de las largas líneas versiculares de Olga Orozco, o en la construcción de un yo colérico en el caso de Alejandra Pizarnik, las poetas de la generación de Diana Bellessi salen a escena en los 80 después del agujero negro de la dictadura con una furia pocas veces visto. Ningún tema parece serles vedado, desde la sexualidad personal a la conciencia de su lugar subalterno en el espacio social; y las acompaña la precisión, la atención, el desparpajo. Son dueñas de la tradición y de la ruptura; hacen uso del lirismo más radical tanto como de la parodia más escandalosa.


He construido un jardín como quien hace
los gestos correctos en el lugar errado.
Errado, no de error, sino de lugar otro,
como hablar con el reflejo del espejo
y no con quien se mira en él.
He construido un jardín para dialogar
allí, codo a codo en la belleza, con la siempre
muda pero activa muerte trabajando el corazón.
Deja el equipaje repetía, ahora que tu cuerpo
atisba las dos orillas, no hay nada, más
que los gestos precisos
dejarse ir para cuidarlo
y ser, el jardín.
Atesora lo que pierdes, decía, esta muerte
hablando en perfecto y distanciado castellano.
Lo que pierdes, mientras tienes, es la sola compañía
que te allega, a la orilla lejana de la muerte.

Ahora la lengua puede desatarse para hablar.
Ella que nunca pudo el escalpelo del horror
provista de herramientas para hacer, maravilloso
de ominoso. Sólo digerible al ojo el terror
si la belleza lo sostiene. Mira el agujero
ciego: los gestos precisos y amorosos sin reflejo
en el espejo frente al cual, la operatoria carece
de sentido.

Tener un jardín, es dejarse tener por él y su
eterno movimiento de partida. Flores, semillas y
plantas mueren para siempre o se renuevan. Hay
poda y hay momentos, en el ocaso dulce de una
tarde de verano, para verlo excediéndose de sí,
mientras la sombra de su caída anuncia
en el macizo fulgor de marzo, o en el dormir
sin sueño del sujeto cuando muere, mientras
la especie que lo contiene no cesa de forjarse.
El jardín exige, a su jardinera verlo morir.
Demanda su mano que recorte y modifique
la tierra desnuda, dada vuelta en los canteros
bajo la noche helada. El jardín mata
y pide ser muerto para ser jardín. Pero hacer
gestos correctos en el lugar errado,
disuelve la ecuación, descubre páramo.
Amor reclamado en diferencia como
cielo azul oscuro contra la pena. Gota
regia de la tormenta en cuyo abrazo llegas
a la orilla más lejana. I wish you
were here amor, pero sos, jardinera y no
jardín. Desenterraste mi corazón de tu cantero.




martes, 31 de enero de 2017

Somos del grupo los salieris de Yupanqui


Había llovido en Cosquin aquella tarde de enero de 1966. Un joven periodista uruguayo, y principiante cantautor, estaba cubriendo el Festival y quería entrevistar al por entonces más importante cantor popular que había dado esta tierra. Las piernas flacas y largas le temblaban camino al hotel. Lo admiraba profundamente y no quería dejar de preguntarle nada con respecto a la música pero también ahondar sobre su ideología y pensamiento latinoamericano. Luego de la charla en un día y una etiqueta de cigarrillos, transcribió la conversación que eran 30 páginas y que él redujo a seis a fin de publicarla en el semanario Marcha de Uruguay. Al comienzo habla de la actuación en el escenario, hasta ese momento sin nombre “Hubo que verlo subir al escenario, sentarse allí, delante de una concurrencia monstruo, atravesar la guitarra zurda y acomodar en ella sus dos manos cuarteadas, torcidas como las manos de un reumático, para preludiar una milonga en re menor. La noche del debut, el domingo, cantó las ‘Coplas del payador perseguido’, una versión nueva, de duración reducida, con algunas coplas recién hechas. Sobre la plaza bajó un silencio hondo, que sólo se rompió con el aplauso estruendoso del final. (...)
Desde 1972 el escenario de Cosquin lleva el nombre del entrevistado, que escribió 9 libros y dejo una herencia poético musical para el país que alcanza para abastecer por algunos siglos a un mundo entero.

Atahualpa Yupanqui entrevistado por Alfredo Zitarrosa :


“Hoy por hoy, don Atahualpa Yupanqui es uno de los más controvertidos creadores populares del Río de la Plata. Porque vive en París, porque está viejo, porque “uno cree que no cambia y que cambian los demás”. Lo mismo que sería imposible remover una montaña sin demolerla, la historia de sus “renuncias”, de su “envidia”, de su “malhumor”, de su “divismo”, tan larga ya como reiterada y mejorada en cada tramo por sus detractores de ayer y de hoy, no ha bastado para abrir siquiera una fisura de su bien ganada fama mundial y permanente. La fama en el caso de don Atahualpa abarca significados más hondos, sobrevive a innumerables contingencias a lo largo de cincuenta años de canto y guitarra campesinos, que ocupan en su voz y por gracia de su sensibilidad casi todo lo que va del siglo (...)

Don Atahualpa es un hombre cercado, desde hace mucho, principalmente por su notoriedad, que no ha sabido superar. No nació para lucir smoking y animar la fiesta, firmar autógrafos, recibir aplausos. No goza con eso, no puede. Nació para crear, con humildad y obstinación; para elegir con certeza, entre todas las canciones posibles, la más bella, la más honda para la mayoría, la más antigua, la menos suya (...) Los que amamos su arte y los que no, los que amamos su integridad de arista y los que siempre van a encontrar en el payador perseguido un peronista, un mal poeta, un comunista renegado o cualquier otra cosa que puedan despreciar, odiar u olvidar sin recato, especialmente los cantores, somos culpables de su soledad. Hoy, allá en París, lejos de su hijo, de sus caballos de andar, lejos del piano que supo tener, esa soledad que él no pudo aborrecer y que le ayudamos a tejer en su torno, lo envuelve como un capullo seco, apenas traslúcido (...)

(...) El Atahualpa de hoy difícilmente hablará bien de nadie o de sí mismo. Estará siempre a la defensiva. Incurrirá en vanidad o será injusto, aun hablando de la justicia o de la vanidad, esa deformación. Se sentirá burlado, avasallado, herido o halagado y reaccionará siempre igual, valido de su rara inteligencia, con una frase corta, cuyo sentido es claro, muchas veces mordaz, siempre sentenciosa, a veces amable pero impersonal. Y será profundamente antipático para el que lo envidie o para el adulón; enternecedor o ambiguo, esquivo según el interlocutor. “Divo” siempre, buscará centrar la atención sobre sí mismo y sobrellevará con tozudez de indio puro el esplendor del que brille más. Pero va a ser difícil, siempre ganarle a la carrera (...)

Conducta

–(...)Es muy delicado cantar, paisano. Porque mal se pueden cantar canciones con sentido social, si en el fondo de su alma o en la conducta diaria no hace más que hacerse mantener por una vieja rica o tener un Mercedes (...) es más honorable el ciego que vende lápices en una esquina, que el cantor que anda diciendo por ahí que la tierra y el hombre, y el obrero, y el minero... y resulta que cada año cambia el coche... ¡Hay algo falso ahí!

–¿Usted toca la guitarra todos los días, maestro?

–No, nunca... muy pocas veces (...) Leo todos los días, pero no toco la guitarra. Porque me di cuenta de que no voy a aprender más de lo que he aprendido, por los años que tengo, tengo mis manos endurecidas, tengo una técnica defectuosa, un montón de defectos guitarrísticos... En cambio me hace mucha falta aprender de la vida, cosas...

–¿Y esos dos mil temas folklóricos que usted dice?

–Esos los tengo acá (señala la cabeza)... los publicaré alguna vez. He vivido mucho, he caminado mucho. ¿Yaravíes del Perú? Me animaría a jugarle a un indio del Cuzco, a quién sabe más sobre yaravíes, si él o yo (...) he vivido con el indio, en Bolivia, he arado la tierra con él y sé lo que es trabajar, lo que es llorar y lo que es rezar... He visto muchos rituales que no conoce la gente (...) No es el hecho de aprender sólo... un disco, cuatro zambas, tres chacareras, once milongas y salir a decir “fulano de tal, folklorista”... eso da risa... a veces, otras, lástima (...)

Los artistas

–(...) ¿Usted decía que su papá decía que hay artistas que se hacen artistas para levantarse tarde?

–Sí... y está el que “vio la veta” o el que tiene voz ronca... o aquel que le dice: “Porque yo tengo mis cositas, ¿sabe?” Esos son los piores, los falsos modestos...

– (...) Así que unos tienen voz gruesa, otros ven la veta, y otros...

–Y otros van nomás...

(N. de R.: salen a comer).

–(...) ¿Usted vive allá (Francia) con toda la familia?

–No, no. Porque yo tengo un chango que está estudiando en la facultad y hay que ayudarlo a él. Yo me largo solo. Pa’ padecer prefiero padecer solo; siempre he padecido solo.

–Ha estado siempre separado de los grandes contratos, esos que se estilan ahora, por grandes sumas

–Toda la vida...

–Tal vez ahora esté recogiendo el fruto de esos años.

–Pa’ recogerlos tengo que andar muy lejos (...) Recoger fruto se llama “consideración popular”, eso, ésa es la ganancia, mi ganancia es ésa...

–Pero su casa de Agua Escondida, ¿usted la hizo cantando, no es cierto?

–No; esa la hizo mi mamá, una vasca. Ha puesto muchas moneditas ahí, mucha pobreza... Y yo lo hice prohibido... empecé mi casa cuando empezaron a prohibirme con la dictadura de Perón... cuando acá no tenía que hacer, ¿a dónde me iba a ir? Al medio ‘el campo, y una casa que está hecha de piedra, con piedra del lugar. Y a eso yo he ayudado, he sido pion de mi propia casa y lo he hecho sin un centavo, prohibido y perseguido.

–Usted, como viejo cantor rebelde, maestro, ¿cómo ve América latina desde París?

–Yo no sé cómo la verán las demás (...) Hay gente que la ve a través de las patillas y las barbas. En París hay muchísimos muchachos que dicen que son revolucionarios, generalmente latinoamericanos (...) se dicen revolucionarios y andan jugando a cuál tiene la barba más larga, las patillas más largas, a cuál se viste de más rara manera... Muchos están en el ambiente artístico, algunos duermen todo el día... Ahí los veo... Ahora, nunca les he preguntado ni me atrevería a preguntarles qué es la revolución para ellos, porque no quisiera que me mintieran. Yo creo que la revolución para ellos es una moda (...) París, como Buenos Aires que usted lo verá, como Montevideo, está lleno de “blandos” de mucha barba y poco concepto (...)

Folklore

–Maestro, ¿qué piensa de eso que llaman el canto folklórico?

–Folclore es general (...) un lazo, un poncho, una empanada, una manera de hacer la comida, con más o menos picante, según las regiones, lo que se llama viandas folclóricas; son las maldiciones, las supersticiones, un chiste, una manera de ser...

–¿Y dentro de esa cosa plural, ¿sus canciones qué son?

–Y nada, no son ni cerca, no son nada folclóricas... Yo ese asunto lo conozco porque lo he estudiado y lo he vivido. Yo, además de las cancioncitas mías, que son un puñao, conozco las cosas anónimas, y muchas, porque así me enseñaron, de chico, mis tíos, mi padre, las peonadas en las estancias.

–Maestro, cuénteme de su guitarra.

–Esa ha caminao mucho conmigo por todos lados... Me la hicieron acá en la Casa Núñez... A mí me rompieron una guitarra viniendo de Montevideo. En los tiempos que yo estaba prohibido acá, me ganaba la vida en el Uruguay. Iba al Uruguay, cantaba y volvía acá, con mis chirolitas... Y en una de ésas, en la aduana me la hicieron pedazos a patadas... Sí, me la pisaron, la sacaron del estuche, la hicieron pedazos y la cerraron (...) la Casa Núñez me hizo con el resto, con algunos restitos que quedaron, del mástil, por ejemplo, me hicieron esta guitarra... Salió bastante simpática de sonido, salió seria, media gravecita, me gusta y la uso...

–¿Cuántos años piensa que va a vivir todavía, don Ata?

–Y... muy poco, muy poco... No creo que llegue al año... Por eso el apuro mío por cumplir algunas diligencias que necesito cumplir en cuanto a trabajo...

–-Me gustaría ser su amigo, Don Atahualpa... y hasta pensaba pedirle consejos (...)

–Lo único que le puedo aconsejar: sea prudente, no se embarque muy seguido, no se apure (...) usted lea, piense, medite (...) porque usted viene de una tierra de poetas, de la tierra de Yamandú, de Romildo, de la tierra de viejo Pancho, de Morosoli, de Santiago Dosetti (...) Si usted olvida eso es porque está negando a la tierra... usted no puede olvidar que antes que usted hay cuarenta notabilísimos poetas criollos que han escrito una verdad profunda del Uruguay (...) Dos estrofas de Yamandú son toda una generación de Zitarrosas que no han dicho nada (...) ¡A leer! A leer y meditar y a cantar trovas hechas por otros hasta que a usted se le prenda la vela... Pero que la vela que se le prenda sea su tierra... No un sentimiento de amor por la chica que vino, que salió, que quién sabe, que volveré mañana, si la luna se asoma... ¡A la mierda con eso...! y que Dios lo ayude... Pero no le cante ni le grabe. No le cante ni le grabe, porque va a estar cometiendo una traición con la tierra... ¡A la luna le han cantao todos los poetas... ninguno se la culió! (...) Por ese lao creo yo, paisano... ¿eh? ¿Vamos diendo a dormir?


–Vamos diendo.


Lujan

No sirvo para el noble oficio de poeta, de escribir relatos en cuentos edulcorados. No es que no tenga cosas dulces, las tengo colgadas con...