domingo, 21 de agosto de 2016

Todo es folklore , 22 de Agosto , Día Internacional del Folklore



No fue tan fácil entender que el folklore era algo más que abrazar el quebracho de más de 200 años del fondo de la casa de la abuela. No fue inmediato entender que el folklore era algo más que ese gaucho que cantaba con tres cuerdas una vidala que hacía lagrimear al tío Llule mientras engrasaba un lazo para el látigo y que los pescadores del Remanso Valerio, donde vive la tía Graciela, también eran folklore. Que la alfarera del barrio wichi, que visitamos en Formosa hace unos años, era tan folklorista como el que llenaba estadios; o el dibujante Mandové de Misiones. Fue importante entender que las chacareras improvisadas sin academias que sabía bailar la paisana catamarqueña eran parte de ese folklore y que con los años aprendería con el Nuevo Cancionero y la palabra de Armando, la Pintura de Alonso o la voz de Mercedes junto a la guitarra de Matus. Con los años admiraría  los raperos vs payadores y sabia que eso también es folklore. Aprendí que el termino es inglés y me da risa cuando aún se cuestiona como se escribe o se dice y no se cuestiona a los que, tan argentinos como mi hijo, vendieron a la patria. Siento que eso es tan folklórico como la foto del gran Máximo Arias, el mural de Marcelo Carpita, la pintura de Juana Azurduy  del genio de Terribili o los dibujos que gritan lo que le pasa al pueblo de Andres Gauna. El folklore también es juntar la guita en un mes para ver 17 veces a Guarany, aprender a bailar triunfo con el Negro Valdivia y llorar con Leo Dan y Pablo Milanes en Cosquin. Tampoco es solo la danza y la música, tradición de ropa y artesanía, alfarería y orfebrería, es también disfrutar y comprometernos mucho más con todo esto que se llama folklore y está en pleno movimiento sin olvidar sus raíces. Es bailar con Los Hnos Mattar y Monchito Merlo y llorar hasta la emoción con el último recital del Chango Farias Gómez; que murió como un adelantado un día después del folklore. 
Folklore es la milanesa en Tucumán y la mirada del Chivo Valladares, el lomito en Córdoba y el cuarteto, la caña con ruda en el Chaco con Coquí Ortiz y Meloni o lo que sabe Pocho Roch en Corrientes y lo que ignora mi vecino de Barracas y el que es fana de Abel Pintos,. Es leer a Yupanqui a orillas del río de su Cerro Colorado, amanecer en Cosquin con Trullenque y el Tano Petrocelli o en pleno barrio de capital charlar con Lima Quintana y Nacho Wisky. También es hacer dedo solo para conocer Calle Angosta en San Luis y ver los chocos. Es viajar durante tres meses a Salta solo para estar cerca unas horas de un gran amor y de paso convencer al Chacho y Patricio a que se amiguen....Folklore es Amparo Ochoa y Susana Baca, Los Quilapayun con la Viole, Jaime Ross y Blades y el Charango solo entre los cerros de Tilcara o el Cultrún en Zapala. Folklore es una manifestación de kollas en Abra Pampa como una manifestación de camioneros comiendo choripán en Palermo. Desde hace unos años folklore también es la camada de gente joven que hacen documentales recopilando historia tierra adentro o haciendo películas de referentes del folklore. Como dijo el gran Félix Luna, y yo también lo creo, Todo es folklore!
(Pintura: "La Paisanada" de Rodolfo Campodónico)


domingo, 31 de julio de 2016

103 años de Ternura



“Cuando un coplero se muere, comienza a andar su memoria; lo que la muerte le quita, se lo devuelve la copla.” Aledo Luis Meloni

El año pasado conocí un hospital del Chaco, si, entre tantas visitas, alguna tenía que tocarme. “Gastroenteritis” me dijo el médico y pregunto “y ¿qué anda haciendo por acá?” -“Visitando a don Aledo Luís Meloni, un escritor” le dije “Entonces vale la pena” me contestó con la mirada baja como perdida entre los guardapolvos blancos de aquel humilde hospital y algún recuerdo.  Sentí que era así, que a  un medico solo puede curarlo un poema, y capaz había sido su caso. En esa noche que pasé allí recordé que Aledo me contaba, que entre tantas cosas que hizo, una de las más le gustó fue “leerle a los enfermos en hospitales” Aledo se jubiló casi a los 80 años “Fui hasta que no me dieron más las piernas” y eso habrá sido cuando cumplió 95. “Y también cuando empecé a encariñarme con algunos enfermos y empezaban a irse” Su mirada se ponía triste al recordarlo pero inmediatamente empezaba a  pensar en anécdotas de infancia y decía  “Usted sabe que mi mamá le puso a todos sus 9 hijos nombres que empezaban con la letra A. ¡Qué ocurrencia, no?! “ Decía y reía. 
Lo conocí casi 20 años atrás por Coqui Ortiz, le avise de una visita al Chaco y que quería conocerlo.  Lo vi entrar al hotel y lo vi alto y erguido como un joven de 20 años. “¿Quién es la persona que me quiere conocer? Continuó “Coqui  dijo que venga y le traiga unos libros, pero no sé que puede importarle de mí, si yo no hago nada importante”. (Por dentro dije: el mismo cascarrabias que Hamlet Lima Quintana y otros poetas, pero por dentro ya me estaba enamorando). Para ese tiempo yo solía pasar mis pachamamas en los únicos lugares donde creía que se honraba la tierra: Salta, Jujuy y Tucumán, pero a partir de verlo, de charlar con él y oír su risa como soplando brasas y tocar sus versos chiquitos, supe que jamás me separaría de aquel hombre.  Abandoné el NOA y ese amor ancestral con que homenajeábamos la tierra y empecé a seguir al autor de “Tierra ceñida a mi costado” y homenajear la pacha en el litoral.
Sea como sea cada 1 de agosto llegaba al Chaco a visitarlo. Tuve la suerte de ser el nexo de sus primeras notas, y él con humildad contestaba “ y para que sirven que me hagan una nota? Que le hagan a gente importante!” Me vio partir aquel primero de agosto cuando al cumplir 103 años. Yo digo “me vio partir” porque siento que algo de mi se quedo con él. Aledo Luis Meloni pertenece a ese puñado de seres como una mano, que la vida me dió, como un padre; aunque siempre lo hablaba y le decía “soy una de sus novias”. Tuve muchas charlas en su casa de la calle Don Bosco, otras más los domingos a la tarde donde siempre me regalaba una copla en un llamado “pienso en ti y la soledad me envuelve con mas ternura”. No podía irse de esta vida sin que lleve a mi hijo Pablo Manuel a conocerlo, al que de niño le leía sus cuentos con finales tristes y él decía “pero es la verdad y la verdad no debe ser triste” y allá fuimos en uno de sus cumpleaños, así que en las últimas conversaciones me preguntaba de él y del resto de mis hombres “el fotógrafo “ decía y “esos otros poetas que usted siempre me cuenta” Cuando Galeano lo llamó y le autografió un libro lo primero que hizo fue contarme, porque sabía que lo admiraba, me llamaba para mi cumpleaños, para el día de la madre y las fiestas de fin de año y yo como cada 1 de agosto lo iba a ver y darle unos besos fuertes, leerle, escuchar nuevas coplas, antiguas vivencias, hablábamos del disco “La palabra echa a volar en el canto” que hizo con Coqui Ortiz y el Negro Aguirre “ A él lo quiero como un hijo” me dijo una vez emocionado. Coqui fue un hijo, es cierto, un hijo de sus poemas y les puso las alas de la música, logrando que el maestro rural que escribía coplas, haikus y cuentos, le cante Liliana Herrero “Arbolito del querer”.  En su infancia bonaerense de boyero de chacra, conoció al mismo presidente Alvear y al mismo Gardel. Guardo en mi corazón esos recuerdos que contaba casi con los mismos gestos con que los expresaba, como retazos de vida; guardo cartas, papeles, libros autografiados, y otros detalles que sé que también tenemos algunos periodistas y los pocos amigos que – por la edad- le quedaban. Aledo se marchó una mañana de un caluroso enero chaqueño. Ahora es domingo, a mi me duele el pecho, como aquel último cumpleaños en que fui antes al hospital, o tal vez sea porque hace muchos domingos que ya no me llama o porque mañana 1 de agosto ya no tendré que decirle “Feliz cumpleaños Aledo” . En mi vida soledada de soledades agradezco la fortuna de estos seres que alumbran la patria y con ella mi alma. En los poetas que curan doctores, en los abuelos que cuidan enfermos, en los maestros que dan de comer en el monte chaqueño, en los escritores que alumbran la eternidad.