martes, 25 de abril de 2017

Don Aceite

El almanaque decía que era el 25 de junio del 78 y Argentina acaba de salir campeón. Ellas se enteraron por las bocinas de los coches que pasaban rumbo al centro a festejar. La niña toco la panza de su madre y dijo: “ojalá sea varón para que le compre una pelota”. No había luz en la gran casa con limonero y hacía varios días que no comían. Una madre soltera y embarazada mucho no podía hacer, diríamos que nada. Y mucho menos en tiempos donde los señores de bigotes y cortes de pelo a lo militar te miraban apretando los dos labios como queriendo romper con una palabra la cara de la futura madre. La niña entraba al colegio a las 14hs , pero antes pasaba por un bar para una fábrica donde atendía a los empleados y a la salida lavaba los platos. A veces sobraba comida y muchos días no. Con lo que ganaba una semana le alcanzaba para un paquete de yerba y la otra un paquete de azúcar. Un día, como acto generoso la patrona le regala a la pequeña un vaso de aceite.  La miro como diciendo que hago con esto y lo guardo en un mueble viejo . Lo días pasaron y las noches de invierno eran cruda en la oscuridad de esa casa enorme y sin frazadas. Una noche escuchó a su madre quejarse y decir palabras de comida entre sueños. Se levantó en silencio y con las ramas del limonero prendió fuego y calentó el aceite en un sartén. El aceite se puso duro y blanco y el amanecer las vio masticando aceite con mate. Eran las 6 de la mañana y ambas disfrutaban de aceite duro con mate mientras imaginaban que era pan. 40 años pasaron de ese 25 de Junio. La pequeña disfruta del fútbol y sueña con fogones siempre encendidos, como esos tiempos de calle o casa grande y limoneros con ramas. Hace unos días alguien la invitó con un manjar que tenía – según la mujer- unas gotas de más de aceite- y recordó que a ella en invierno no le gusta saber nada con don aceite. “El aceite es ordinario y asqueroso le contestó a alguien” le dijo la mujer enojada. La otra persona no entendía nada, es difícil que los que no pasan por lo mismo nos entiendan. De pronto tuvo frío y miedo, el miedo de no saber si mañana volveremos a comer aceite. Se levantó de la mesa y se fue hablando  sola... Afuera hacía frío, un pibe le pide lo que le sobró del restaurant. La mujer lo mira y le preguntó "y vos qué tenes ganas de comer? "Un merengue señora". y la señora le dio la plata. Ahora si se fue caminando y pensando que la felicidades es poder elegir lo que uno come. En esas simples elecciones está el sabor de la vida. Eso si, nunca le hables a Silvana sobre comida con aceite 

miércoles, 5 de abril de 2017

Las huellas de Fleury

"Chico, tú no eres de América, eres del mundo", le dijo Federico García Lorca en una pensión porteña de los años 30 luego de escuchar a nuestro poeta de la guitarra Abel Fleury. Esto lo leí de casualidad en una biblioteca de Asunción, Paraguay, mientras buscaba información de Agustín Barrios. ¿Qué tiene de particular Barrios y Fleury?. Simplemente la guitarra. Al guitarrista de las pampa argentina le decían “El poeta de la guitarra” y al de tierra guaranies “El santo de la guitarra”. Entre ellos no se conocieron, pero sin duda – los amantes de este instrumento sí.

Hace unos días se me dio por visitar la morada de Don Fleury en Dolores y allá fui. Me costó encontrar el cementerio, un puesto de flores en la puerta, la tumba y de alguien que sepa del poeta de las seis cuerdas. Es más, en un momento el señor que barría con paciencia las hojas que el otoño y sus primeros días dejan caer me dijo: “Acá nadie pregunta por él..” Por instinto me guié y en un alto reconocí una guitarra en medio de placas. Le dejé los dos únicos acordes que sé: "la mayor "y "re menor", y unas flores de un árbol que creció justo al lado en forma de guitarra - un extraño quebracho que me recordaba al que está bajo la morada de Buenaventura Luna en San Juan- . Cuando me iba descubrí que al lado de Abel Fleury descansa Juan Vucetich , el antropólogo e inventor argentino que desarrolló y puso por primera vez en práctica la identificación de personas por sus huellas digitales. Paradojas de la vida: él que puso huellas a la inmensidad de La Pampa hoy descansa al lado de un policía que nació en Croacia y nacionalizado argentino encontró la manera de identificar la personas. Cuenta un diario viejo del cementerio, que la primera persona que fue condenada, a partir de la evidencia otorgada por sus propias huellas digitales, fue Francisca Rojas, una mujer de Necochea que mató a sus hijos ...pero eso es historia de muerte y venía escribiendo de vida. Una vez escuché en una nota de León Gieco en el que decía que cada vez que llegaba a los pueblos visitaba los cementerios , que ahí estaba la historia. Yo antes iba a las iglesias, desde hoy creo que le haré caso al rey de la selva. De vuelta del viaje vine leyendo "La canción verdadera", historia de canciones latinoamericanas por Víctor Heredia y casualmente empieza con una frase de Beethoven "no me olviden, tengo derecho a esperar que me recuerden por haber querido hacerlos felices" .



Libros y peliculas para recomendar:
-Del guitarrista paraguayo “Recuerdos de un sueño” de María Bernard Cuella Garay
-Del guitarrista argentino “El poeta de la guitarra” de Ignacio Ewert

https://www.youtube.com/watch?v=xQyKjQIfT78

jueves, 9 de marzo de 2017

la vida cae en la ventana


Para Sonia, la lluvia de madrugada solo es algo romántico que acelera el golpe del mar contra la roca.

Para Daniel, golpea los hombros a la hora de ir a trabajar mientras cuenta los pasos en el pasillo como quien cuenta las monedas para llegar a fin de mes.
Para Juan, los pies descalzos cuando duermen en la calle y su pasado en ellos hablandole a los gritos que no deje de caminar aunque le pongan la traba.
Para Emi las manos que sacan las brazadas mojadas cuando el hogar se le inunda con cualquier gota, pero sabe que eso es mejor que volver a Paraguay donde el padre de sus hijo la maltrataba.
Para Guillermina, los techos de chapa de la casita en medio de la nada y los rezos que sus manos cruzan en el rosario para  que no se los lleve el viento.
Para Lidia, el agua que cae en su alma mientras pasan los años y su dos hijos no aparecen desde que lo dijeron "no te preocupes, estos señores de verde solo nos llevan para interrogarnos". Lorenzo me dijo cuando aún eramos niños, mientras hacia barquitos de papel para cuando la lluvie pase y se transforme en un hilo de voz que cuelga de la acera "nunca subestimes la lluvia que golpea tu cara, es un mensaje de que estamos vivos" La lluvia sigue cayendo sobre la ventanta de la casa del pasado y el niño que deje en el tiempo observa en el horizonte como la muerte anda de insomnio juega con el viento a las escondidas. "Hay que vivir para que no te pille en su juego" le dijo el padre con sombrero y la llama para el mate cocido con pan de hace algunas lluvias pasadas. El puslo de la niña iba al ritmo de la vida y su corazón, el de los padres al puso de los que amanecen masticando resentimiento. Mientras, afuera, la lluvia cae virgen sobre el campo de los recuerdos. 



jueves, 23 de febrero de 2017

20 primaveras en los 90

Soy hija de la Vidala de sol, de ver los ojos del exilio de una poeta en la mirada de una guitarra, por eso me pongo feliz cuando en una joven de 23 años renace el abrazo de Guliano y Alicia Crest en la voz de Milena Salamanca. Soy hija de los poemas pisoteados y desperdiciados de Nacho Whisky, por eso pienso en sus poemas como manos de Cortazar y en esas canciones de la calle como “el quinto vino”. Soy hija, oído y testigo del café que Nacho, Alicia, Perecito. Petroccelli, Trullenque y Hamlet compartían. Hija de la tonada, del orgullo de ser chuncana, por eso me pone feliz el canto de José Luis Aguirre. Soy la que los amigos y artistas le compraban libros que no podía pagar a los 15 años,por eso celebro cuando Ramiro González  cuenta que le lee a los niños porque “está donde debe estar”. Soy hija de la ruta, de hacer dedo para ir todos los fines de semana a Cerro Colorado y disfruto cuando, 20 años después, un chango de Pergamino como Fer Morales hace una película de el Indio Pachi, el amigo de Don Ata. Soy del tiempo donde ir a la peñas todos los fines de semana era tan habitual como llevar una carpeta a la secundaria con la foto de Mercedes Sosa y Violeta Parra o tan cotidiano como cantar las canciones de Piero, León y Victor. Soy de una época donde tener 20 años bajo un gobierno neoliberal era disfrutar con más alegría los cassette pirateados de Ali Primera, Pablo y Quilapayun, por eso lloro cuando escucho por un innumerable vez “kolla en la ciudad” por Bruno Arias. Soy de la época donde acompañaba al Negro Lagos a notas, por eso amo a los instrumentistas que tienen la cabeza de un genio en años tan jóvenes y comprometidos como el Negro Aguirre. Soy del tiempo donde si hablabas mucho de la mujeres te señalaban como feminista, por eso arme un Encuentro de Mujeres, para que muchas hablen por las que callan. Soy de las que se juntaba con amigas como Silvana Olate a charlar  de Marcelo Berbel, Rodolfo Dalera, los poemas nuevos de Roberto Cantos o del Coyuyo Carrizo. Soy de esa época donde los cuadros se tiraban a la basura porque la moda era tirar baldes a un lienzo, por eso ame a Campodonico, Terribili, Alonso y otros en vida, y aunque algunos ya no están nunca diré que se han ido. Soy de una época donde aburrirse era parte de la creación, era la musa que inspiraba el mañana. Donde pasar largas horas mirando un árbol era parte del poema o la alegría tanto como oír un chamamé bien llorón como el sauce o maceta hasta que ardan de los pies. Fui hija del cuarteto, de las chacareras de Los Carabajal, los recitales de Guarany  y los pogo con Soda o las que sabiamos todos como las de Charly. Soy hija de la no televisión, por eso me gusta ahora tanto el cine. De ver pasar al ángel de la bicicleta y ofrecerle ayuda. Soy joven de los 90, por eso nada de los pasa hoy me asusta, ni me afecta; porque sé lo que es arremangarse de un exilio interior, salir todas la mañanas al campo de la vida y darle batalla, con todo, con lo que hay y con lo que no tengo.

miércoles, 22 de febrero de 2017

añorar lo que jamás sucedió

A este sr de la foto lo conocí cuando tenia 26 años.
Cuentan que hizo el primer viaje que  realizó el Che Guevara en una motocicleta que bautizó "Silvita"  y en cada lugar que paró el Che le mando cartas a su amada.
Que le encantaba lo dulce y un día, apuesta en medio, se comió media lata de dulce de batata.
Dicen que tenía un sentido del humor increíble y que solo lo ponía de mal humor la falta de memoria y la mentira, por más insignificante que sea.
Que era el más solidario de todo Bariloche. Que visitaba a sus amigos empresarios, les sacaba cosas y los llevaba a las villas de Llao Llao, esas que jamás visitan los turistas.
Cuentan que se cruzó una vez con Ivo Pelay y le dijo una frase que luego utilizó para su tema "El linyera".
Llegó a la Argentina desde Damasco,  luego de la primera Guerra Mundial y huyendo del hambre y la miseria.
Vino con sus padres y tres hermanos. Le pidieron que se case a los 17 años con una prima; para poder vivir todos juntos en una casa. 
Cuentan que su primo hizo la única casa rodante del país, esa que amanecía según el sol y que hace años se remató
Aseguran que como diseñador de ropa era muy creativo y le hizo trajes a algunas personalidades de Buenos Aires como Calabró.
Concursó en "Odol pregunta" y ganó porque se sabía de memoria el Martin Fierro. Tomó un café en Alsina y Entre Ríos con Cacho Fontana . 
Tuvo dos hijas con el primer matrimonio.
Su última mujer dice que escuchaba a Yupanqui, Estela Raval y Leonardo Favio.
Cuentan que llegó un 22 del mes de septiembre, dicen que le puso fecha de vencimiento a su vida también un 22, pero de febrero.
Dicen que leía con una velocidad admirable, se devoraba libros.
Dejó una herencia que nunca nadie cobró. Todo detallado en un cuaderno para que nadie se olvide de nada. En el último renglón de la carta dice "No se olviden de pagarle a Juan, el almacenero, que le fié el otro día cuando vine muy tarde y de llevar mis cenizas a un lugar con flores".
En Octubre del 97 me encontré con una ahijada y con esta foto y no sé porque razón me vi parecida.Fue mi papá por 10 meses. Como dice Sabina "No hay nostalgia peor que añorar lo que jamas sucedió" Lindo hubiese sido tenerlo Abdón Abud Majul




jueves, 16 de febrero de 2017

".. Niña Yolanda ¿dónde andará?

".. Niña Yolanda ¿dónde andará? 
Una mujer eternizada en una  zamba del Cuchi  y Manuel: Yolanda Pérez de Carenzo. 
Una jujeña que era  un  imán para cuanta personalidad de las artes y la política pasara por su casa de la tacita de plata. La anfitriona que escribía poemas y tocaba el piano pero prefería oír de la fuente relatos de folklore y la música clásica. En su casa estuvo el mismo Yupanqui, huyendo del peronismo que lo perseguía en los años 50, el salteño Eduardo Falú y Ariel Ramírez que dijo “donde los veranos eran una fiesta". Amasaba pan mientras en el patio de su casa el Mono Villegas, Pedro Vargas y Narciso Yepes besaban las estrellas con algunos sonidos y Pablo Neruda y Gabriela Mistral añoraban la patria vecina. Indiferente a la coquetería, al que dirán, hasta el punto de la provocación: fumaba cigarrillos, bebía alcohol y cantaba tango en público a pesar de la mirada arrogante de sus  vecinas. Nació un 16 de febrero de 1902 y a los 66, mientras visitaba a un amigo en Córdoba y escuchaba en una peña una zamba se durmió para siempre en una mesa “atrás se quedó alumbrando su claridad” 
Zamba de Lozano Illapu- Heredia 
https://www.youtube.com/watch?v=y6UUySlpXkc
En la foto Ramirez a su lado y en el medio, de sombero, el Cuchi. 



sábado, 11 de febrero de 2017

He construido un jardín

Precedidas por la grandeza subversiva de una Amelia Biagioni o de una Susana Thénon de los años 50 y 60, o en la dimensión romántica de las largas líneas versiculares de Olga Orozco, o en la construcción de un yo colérico en el caso de Alejandra Pizarnik, las poetas de la generación de Diana Bellessi salen a escena en los 80 después del agujero negro de la dictadura con una furia pocas veces visto. Ningún tema parece serles vedado, desde la sexualidad personal a la conciencia de su lugar subalterno en el espacio social; y las acompaña la precisión, la atención, el desparpajo. Son dueñas de la tradición y de la ruptura; hacen uso del lirismo más radical tanto como de la parodia más escandalosa.


He construido un jardín como quien hace
los gestos correctos en el lugar errado.
Errado, no de error, sino de lugar otro,
como hablar con el reflejo del espejo
y no con quien se mira en él.
He construido un jardín para dialogar
allí, codo a codo en la belleza, con la siempre
muda pero activa muerte trabajando el corazón.
Deja el equipaje repetía, ahora que tu cuerpo
atisba las dos orillas, no hay nada, más
que los gestos precisos
dejarse ir para cuidarlo
y ser, el jardín.
Atesora lo que pierdes, decía, esta muerte
hablando en perfecto y distanciado castellano.
Lo que pierdes, mientras tienes, es la sola compañía
que te allega, a la orilla lejana de la muerte.

Ahora la lengua puede desatarse para hablar.
Ella que nunca pudo el escalpelo del horror
provista de herramientas para hacer, maravilloso
de ominoso. Sólo digerible al ojo el terror
si la belleza lo sostiene. Mira el agujero
ciego: los gestos precisos y amorosos sin reflejo
en el espejo frente al cual, la operatoria carece
de sentido.

Tener un jardín, es dejarse tener por él y su
eterno movimiento de partida. Flores, semillas y
plantas mueren para siempre o se renuevan. Hay
poda y hay momentos, en el ocaso dulce de una
tarde de verano, para verlo excediéndose de sí,
mientras la sombra de su caída anuncia
en el macizo fulgor de marzo, o en el dormir
sin sueño del sujeto cuando muere, mientras
la especie que lo contiene no cesa de forjarse.
El jardín exige, a su jardinera verlo morir.
Demanda su mano que recorte y modifique
la tierra desnuda, dada vuelta en los canteros
bajo la noche helada. El jardín mata
y pide ser muerto para ser jardín. Pero hacer
gestos correctos en el lugar errado,
disuelve la ecuación, descubre páramo.
Amor reclamado en diferencia como
cielo azul oscuro contra la pena. Gota
regia de la tormenta en cuyo abrazo llegas
a la orilla más lejana. I wish you
were here amor, pero sos, jardinera y no
jardín. Desenterraste mi corazón de tu cantero.




martes, 31 de enero de 2017

Somos del grupo los salieris de Yupanqui


Había llovido en Cosquin aquella tarde de enero de 1966. Un joven periodista uruguayo, y principiante cantautor, estaba cubriendo el Festival y quería entrevistar al por entonces más importante cantor popular que había dado esta tierra. Las piernas flacas y largas le temblaban camino al hotel. Lo admiraba profundamente y no quería dejar de preguntarle nada con respecto a la música pero también ahondar sobre su ideología y pensamiento latinoamericano. Luego de la charla en un día y una etiqueta de cigarrillos, transcribió la conversación que eran 30 páginas y que él redujo a seis a fin de publicarla en el semanario Marcha de Uruguay. Al comienzo habla de la actuación en el escenario, hasta ese momento sin nombre “Hubo que verlo subir al escenario, sentarse allí, delante de una concurrencia monstruo, atravesar la guitarra zurda y acomodar en ella sus dos manos cuarteadas, torcidas como las manos de un reumático, para preludiar una milonga en re menor. La noche del debut, el domingo, cantó las ‘Coplas del payador perseguido’, una versión nueva, de duración reducida, con algunas coplas recién hechas. Sobre la plaza bajó un silencio hondo, que sólo se rompió con el aplauso estruendoso del final. (...)
Desde 1972 el escenario de Cosquin lleva el nombre del entrevistado, que escribió 9 libros y dejo una herencia poético musical para el país que alcanza para abastecer por algunos siglos a un mundo entero.

Atahualpa Yupanqui entrevistado por Alfredo Zitarrosa :


“Hoy por hoy, don Atahualpa Yupanqui es uno de los más controvertidos creadores populares del Río de la Plata. Porque vive en París, porque está viejo, porque “uno cree que no cambia y que cambian los demás”. Lo mismo que sería imposible remover una montaña sin demolerla, la historia de sus “renuncias”, de su “envidia”, de su “malhumor”, de su “divismo”, tan larga ya como reiterada y mejorada en cada tramo por sus detractores de ayer y de hoy, no ha bastado para abrir siquiera una fisura de su bien ganada fama mundial y permanente. La fama en el caso de don Atahualpa abarca significados más hondos, sobrevive a innumerables contingencias a lo largo de cincuenta años de canto y guitarra campesinos, que ocupan en su voz y por gracia de su sensibilidad casi todo lo que va del siglo (...)

Don Atahualpa es un hombre cercado, desde hace mucho, principalmente por su notoriedad, que no ha sabido superar. No nació para lucir smoking y animar la fiesta, firmar autógrafos, recibir aplausos. No goza con eso, no puede. Nació para crear, con humildad y obstinación; para elegir con certeza, entre todas las canciones posibles, la más bella, la más honda para la mayoría, la más antigua, la menos suya (...) Los que amamos su arte y los que no, los que amamos su integridad de arista y los que siempre van a encontrar en el payador perseguido un peronista, un mal poeta, un comunista renegado o cualquier otra cosa que puedan despreciar, odiar u olvidar sin recato, especialmente los cantores, somos culpables de su soledad. Hoy, allá en París, lejos de su hijo, de sus caballos de andar, lejos del piano que supo tener, esa soledad que él no pudo aborrecer y que le ayudamos a tejer en su torno, lo envuelve como un capullo seco, apenas traslúcido (...)

(...) El Atahualpa de hoy difícilmente hablará bien de nadie o de sí mismo. Estará siempre a la defensiva. Incurrirá en vanidad o será injusto, aun hablando de la justicia o de la vanidad, esa deformación. Se sentirá burlado, avasallado, herido o halagado y reaccionará siempre igual, valido de su rara inteligencia, con una frase corta, cuyo sentido es claro, muchas veces mordaz, siempre sentenciosa, a veces amable pero impersonal. Y será profundamente antipático para el que lo envidie o para el adulón; enternecedor o ambiguo, esquivo según el interlocutor. “Divo” siempre, buscará centrar la atención sobre sí mismo y sobrellevará con tozudez de indio puro el esplendor del que brille más. Pero va a ser difícil, siempre ganarle a la carrera (...)

Conducta

–(...)Es muy delicado cantar, paisano. Porque mal se pueden cantar canciones con sentido social, si en el fondo de su alma o en la conducta diaria no hace más que hacerse mantener por una vieja rica o tener un Mercedes (...) es más honorable el ciego que vende lápices en una esquina, que el cantor que anda diciendo por ahí que la tierra y el hombre, y el obrero, y el minero... y resulta que cada año cambia el coche... ¡Hay algo falso ahí!

–¿Usted toca la guitarra todos los días, maestro?

–No, nunca... muy pocas veces (...) Leo todos los días, pero no toco la guitarra. Porque me di cuenta de que no voy a aprender más de lo que he aprendido, por los años que tengo, tengo mis manos endurecidas, tengo una técnica defectuosa, un montón de defectos guitarrísticos... En cambio me hace mucha falta aprender de la vida, cosas...

–¿Y esos dos mil temas folklóricos que usted dice?

–Esos los tengo acá (señala la cabeza)... los publicaré alguna vez. He vivido mucho, he caminado mucho. ¿Yaravíes del Perú? Me animaría a jugarle a un indio del Cuzco, a quién sabe más sobre yaravíes, si él o yo (...) he vivido con el indio, en Bolivia, he arado la tierra con él y sé lo que es trabajar, lo que es llorar y lo que es rezar... He visto muchos rituales que no conoce la gente (...) No es el hecho de aprender sólo... un disco, cuatro zambas, tres chacareras, once milongas y salir a decir “fulano de tal, folklorista”... eso da risa... a veces, otras, lástima (...)

Los artistas

–(...) ¿Usted decía que su papá decía que hay artistas que se hacen artistas para levantarse tarde?

–Sí... y está el que “vio la veta” o el que tiene voz ronca... o aquel que le dice: “Porque yo tengo mis cositas, ¿sabe?” Esos son los piores, los falsos modestos...

– (...) Así que unos tienen voz gruesa, otros ven la veta, y otros...

–Y otros van nomás...

(N. de R.: salen a comer).

–(...) ¿Usted vive allá (Francia) con toda la familia?

–No, no. Porque yo tengo un chango que está estudiando en la facultad y hay que ayudarlo a él. Yo me largo solo. Pa’ padecer prefiero padecer solo; siempre he padecido solo.

–Ha estado siempre separado de los grandes contratos, esos que se estilan ahora, por grandes sumas

–Toda la vida...

–Tal vez ahora esté recogiendo el fruto de esos años.

–Pa’ recogerlos tengo que andar muy lejos (...) Recoger fruto se llama “consideración popular”, eso, ésa es la ganancia, mi ganancia es ésa...

–Pero su casa de Agua Escondida, ¿usted la hizo cantando, no es cierto?

–No; esa la hizo mi mamá, una vasca. Ha puesto muchas moneditas ahí, mucha pobreza... Y yo lo hice prohibido... empecé mi casa cuando empezaron a prohibirme con la dictadura de Perón... cuando acá no tenía que hacer, ¿a dónde me iba a ir? Al medio ‘el campo, y una casa que está hecha de piedra, con piedra del lugar. Y a eso yo he ayudado, he sido pion de mi propia casa y lo he hecho sin un centavo, prohibido y perseguido.

–Usted, como viejo cantor rebelde, maestro, ¿cómo ve América latina desde París?

–Yo no sé cómo la verán las demás (...) Hay gente que la ve a través de las patillas y las barbas. En París hay muchísimos muchachos que dicen que son revolucionarios, generalmente latinoamericanos (...) se dicen revolucionarios y andan jugando a cuál tiene la barba más larga, las patillas más largas, a cuál se viste de más rara manera... Muchos están en el ambiente artístico, algunos duermen todo el día... Ahí los veo... Ahora, nunca les he preguntado ni me atrevería a preguntarles qué es la revolución para ellos, porque no quisiera que me mintieran. Yo creo que la revolución para ellos es una moda (...) París, como Buenos Aires que usted lo verá, como Montevideo, está lleno de “blandos” de mucha barba y poco concepto (...)

Folklore

–Maestro, ¿qué piensa de eso que llaman el canto folklórico?

–Folclore es general (...) un lazo, un poncho, una empanada, una manera de hacer la comida, con más o menos picante, según las regiones, lo que se llama viandas folclóricas; son las maldiciones, las supersticiones, un chiste, una manera de ser...

–¿Y dentro de esa cosa plural, ¿sus canciones qué son?

–Y nada, no son ni cerca, no son nada folclóricas... Yo ese asunto lo conozco porque lo he estudiado y lo he vivido. Yo, además de las cancioncitas mías, que son un puñao, conozco las cosas anónimas, y muchas, porque así me enseñaron, de chico, mis tíos, mi padre, las peonadas en las estancias.

–Maestro, cuénteme de su guitarra.

–Esa ha caminao mucho conmigo por todos lados... Me la hicieron acá en la Casa Núñez... A mí me rompieron una guitarra viniendo de Montevideo. En los tiempos que yo estaba prohibido acá, me ganaba la vida en el Uruguay. Iba al Uruguay, cantaba y volvía acá, con mis chirolitas... Y en una de ésas, en la aduana me la hicieron pedazos a patadas... Sí, me la pisaron, la sacaron del estuche, la hicieron pedazos y la cerraron (...) la Casa Núñez me hizo con el resto, con algunos restitos que quedaron, del mástil, por ejemplo, me hicieron esta guitarra... Salió bastante simpática de sonido, salió seria, media gravecita, me gusta y la uso...

–¿Cuántos años piensa que va a vivir todavía, don Ata?

–Y... muy poco, muy poco... No creo que llegue al año... Por eso el apuro mío por cumplir algunas diligencias que necesito cumplir en cuanto a trabajo...

–-Me gustaría ser su amigo, Don Atahualpa... y hasta pensaba pedirle consejos (...)

–Lo único que le puedo aconsejar: sea prudente, no se embarque muy seguido, no se apure (...) usted lea, piense, medite (...) porque usted viene de una tierra de poetas, de la tierra de Yamandú, de Romildo, de la tierra de viejo Pancho, de Morosoli, de Santiago Dosetti (...) Si usted olvida eso es porque está negando a la tierra... usted no puede olvidar que antes que usted hay cuarenta notabilísimos poetas criollos que han escrito una verdad profunda del Uruguay (...) Dos estrofas de Yamandú son toda una generación de Zitarrosas que no han dicho nada (...) ¡A leer! A leer y meditar y a cantar trovas hechas por otros hasta que a usted se le prenda la vela... Pero que la vela que se le prenda sea su tierra... No un sentimiento de amor por la chica que vino, que salió, que quién sabe, que volveré mañana, si la luna se asoma... ¡A la mierda con eso...! y que Dios lo ayude... Pero no le cante ni le grabe. No le cante ni le grabe, porque va a estar cometiendo una traición con la tierra... ¡A la luna le han cantao todos los poetas... ninguno se la culió! (...) Por ese lao creo yo, paisano... ¿eh? ¿Vamos diendo a dormir?


–Vamos diendo.


martes, 3 de enero de 2017

Un Toro indomable

Tenía 20 años recién cumplidos y me tomaron un foto superpuesta. Era una "Groupie" cholula que solo pretendía estar cerca de él. Lo verdaderamente importante de los cantautores, de los artistas, es cuando sus canciones nos acompañan, nos forman, son banderas de lucha, son abrazos de amor y como esas canciones nos van llevando a una profesión (por el Cuchi y por él soy agente de prensa), a una provincia, a otros artistas. Lo que primero que me llegó fue "zamba para olvidarte" y "una carta" zambas que él compuso con letras de Julio Fontana, más tarde "Principito" con Miguens, "el Antigal" con Nieva y Ariel y la cumbre, para mi , "cuando tenga la tierra" y "cristo americano" dedicado al Che con el tano Petrocelli . No puedo hablar de él sin emocionarme, sin sentirme "una mariposa triste", no puedo decir su nombre sin que toda mi historia se vuelva un efecto dominó sobre mis ojos y como una película pasen los años, como un tucu del folklore que solo tiene un nombre :Daniel Toro. Él está más allá de tantas cosas que muchos artistas ahora persiguen como al viento. Cuando parecía que no tenía voz, el tomo la de muchos. Cuando ya no la tenía, él salió con la de decidor y escribió un cuento de su infancia. Él no tiene no tiene estudios primarios completos, pero es uno de los grandes músicos del país, porque es el único que puede trascribir el canto de los pájaros y de los guerreros. Una vez me regaló un vinilo que hablaba de su prohibición en la época de la dictadura, me dijo "a mi no me trae buenos recuerdos, guardalo vos" eso me hizo admirarlo más ya que jamás se valió de eso para tener más prensa. El reposo del guerrero, de mi guerrero querido, hoy celebra un año más de vida.

lunes, 19 de diciembre de 2016

Mi sueño de amor lo desparramó por'ai.



Esa mañana del 30 de septiembre de 1953 soplaba a más de 120 kilometros por hora el viento zonda en Jachal, cuando el cartero golpeo las manos en San Martin S/N y Blanca Carrizo lo recibió. El hombre, de uniforme gris traía un paquete. Blanca se sentó puso el vinilo de pasta que venía dentro del envoltorio y una carta que se dispuso a leer. La misma decía que un tema estaba dedicado a ella, pero por cuestiones “familiares” que ella entenderá no pudo firmarlo con su nombre; pero si escuchaba detenidamente la letra sabría que estaba dedicada a ella. Se le humedecieron los profundos ojos para adentro , como quien busca un recuerdo, y al cabo de un rato guardo en una caja bordada a mano que le regaló su madrina el vinilo junto a dos anillos de casamiento y una cadenita. Era martes de carnaval en Pampa del Chañar cuando 4 años antes Blanca se cruzo con Eusobio Dojorti en una carrera de caballos. Tenía 16 años y le encantaba oír como recitaba los poemas Jaime Dávalos o cantaba sus canciones Buenaventura Luna con La Tropilla de Huachi Pampa y una prima y le dijo: “no te das cuenta como te mira ese artista?” Ella le discutía que no, pero ese hombre con un sombrero al estilo Gardel ya estaba a su lado cuando fue elegida “paisana” (la reina de la fiesta de pueblo) gracias a su belleza árabe y le dijo:  
“Tienes los ojos de mora,
y enamoras cuando lloras,
enamoras cuando ríes
esta hermosa "beide abdíe”
Una enorme luna que alumbraba todo el valle de Huaco  fue testigo del primer beso de esa niña con Eusebio Dojorti, nombre real de Buenaventura Luna, y él que no era mezquino para enamorarse quedó deslumbrado de su belleza singular, su pollera azul en forma de campana y su sonisa desbordante.
Cuando te conocí
en Pampa del Chañar,
y me revoleó tu pollera azul sentí
en mi corazón un repiquetear por ti.


Blanca sigue recordando y piensa eso del “sufrimiento que daban los artistas”. Los sanjuaninos se amaron un mes y él le dijo “vuelvo y le pido la mano a tus padres” . Viajo un mes a Chile. “Mi padres al principio estaban de acuerdo, pero la gente del pueblo le llenó la cabeza: que Dojorti estaba casado, tenía hijos y era demasiado mayor para mí. Cuando volvió, me dijeron que hable con él y termine la situación. Nos vimos en un lugar del centro que ya no existe y así como dice la letra “nos dijimos adiós llorando”. recuerda la ya abuela sanjuanina. 

Pampa de soledad,
eso es mi corazón,
tu madre me vio cuando te besé, velay,
triste me quedé cuando te llevó por ahí.
Adiós que me voy llorando
pampa de mi soñar.

Blanca repite varias veces en la entrevista lo que le decía su madre “vas a ir a sufrimiento si te casas con un artista”. Sin pensar que el sufrimiento llega siempre, puntual, en forma de artista o de muerte. Años después de su truncado romance con Buenaventura se casa y a los 33 enviuda, quedando con 4 niñas pequeñas y “dos hijos del corazón”, “esos que otras madres no pueden atender” dice la mora jachaleña.

El amor fue breve, pero el olvido no tiene estación y dura toda la vida. Una vez el padre de sus hijas le pregunto: “Decime Blanca, ese hombre fue tu gran amor , es cierto?” y ella le contestaba siempre con esas palabras y tonada sanjuanina “pero niñito, no es así”. Una vida después nos confiesa: "le mentía para que no sufriera, pero nunca deje de amar a Buenaventura". La carta, el vinilo, un cuaderno de poemas y uno de los anillos se lo llevó la inundación, otro de los anillos lo luce la hija mayor que de chica contaba orgullosa a sus compañeras del colegio “mi mamá fue novia de Buenaventura, el padre del folklore cuyano” Ese que Atahuapa Yupanqui cuando llamaron de Cosquin para que el escenario lleve su nombre dijo: “Este escenario se tendría que llamar Buenaventura Luna o de un paisano anónimo y agrego: Jamás los artistas populares deben dejar de decir en el mismo lo que le pasa al pueblo y pidió que se quiten su nombre si alguna vez se canta a los dictadores” Las paradojas de la vida, me cuenta Betty Puga, una periodista de San Juan , que uno de los hijos de Buenaventura fue el primer desaparecido en dictadura de la zona de cuyo. Cuando el sol asomaba sobrebio en el valle de Huaco despedimos al poeta. Entramos por la derecha buscándolo para dejarle una flor, pero él estaba a la izquierda, bajo un árbol con alas y sobre su pecho una guitarra de madera. Luego, saliendo a la derecha -pero sobre mano izquierda- estaba otro que 100 años antes descansó en el mismo lugar, bajo otro árbol con ramas como alas. Por 100 años no se cruzan el Buenaventura Luna y el Chacho Peñaloza en Huaco, pero ambos tuvieron los mismos sueños de una patria grande y libre.

Blanca quedó atrás, entre los cerros y el polvaderal de tierra  "Nace una flor al borde de un camino” decía la tapa del cuaderno que le regaló don Luna. Carlos Semorile, nieto de Buenaventura, nos pasó la dirección; nosotros la encontramos por su sonrisa. Estaba en la puerta de su casa de pueblo como quien espera a alguien, o al poeta tal vez. Cuando nos fuimos nos preguntó que íbamos a hacer con la entrevista, le dijimos que su vida es una película y que recién empieza. Pidió que volvamos “A mi edad cosecho membrillo para hacer dulce y no aburrirme”. Nosotros pensamos en el destino azaroso de la gente y que jamás se puede evitar ese “sufrimiento” del que le hablaba su madre, lo que si podemos evitar es no tener una historia de amor que contar y Blanca Carrizo la tiene, con zamba y todo.



https://www.youtube.com/results?search_query=pampa+del+cha%C3%B1ar+&spfreload=5

martes, 29 de noviembre de 2016

1991, cuando entrevisté al Necio





Era una adolescente bastante atrevida y tonta, lo segundo aún perdura... Fue la primera entrevista que hice a un artista internacional para un medio de Córdoba. Recuerdo su humor ácido ante mis preguntas "tontas" y siempre llevándolo para nuestro país con cierto narcisismo. 
Pasó algunas preguntas en claro que aún conservo en un cassette 
-¿Qué opina del tango? 
"Preguntale a Julio Iglesias" (en ese momento Julio había sacado un Cd de tango) 
¿Cómo se formó la "Nueva trova cubana" 
“Tú tienes idea qué es el "nuevo cancionero"?
-Le dije: si claro, el de Mercedes Sosa, Carlos Alonso, Oscar Matus, entre otros y me dijo. 
"Bueno chica, gracias a ellos nos inspiramos nosotros"  
- ¿Cómo armó un sello discográfico en Cuba?, un país lejos de la mediatización y globalización 
“Los cubanos podemos ser socialistas en un país comunista, porque ser comunista en un país de derecha es más fácil que ser de izquierda en un país de izquierda. Sabes tu lo que es el orgullo por tu lugar? Bueno, más o menos eso me contestó.
y por último le dije que me defina a Fidel en una palabra, me miró y con un dedo indicó al CD "Días y flores" 
"Escuchá la canción "Esta canción" 
Muchos años después comprendí que era una biografía personal de Fidel....  




Esta canción


(Silvio Rodríguez)

Me he dado cuenta de que miento.
Siempre he mentido,
siempre he mentido.

He escrito tanta inútil cosa,
sin descubrirme,
sin dar conmigo.

No amar en seco, con tanto dolor,
es quizá la última verdad
que queda en mi interior,
bajo mi corazón.

No sé si fue que malgasté mi fe
en amores sin porvenir,
que no me queda ya
ni un grano de sentir.

Yo sé que a nadie le interesa
lo de otra gente con sus tristezas.

Esta canción es más que una canción,
y un pretexto para sufrir.**
Y más que mi vivir,
y más que mi sentir.

Esta canción es la necesidad
de agarrarme a la tierra al fin,
de que te veas en mí,
de que me vea en ti.

Yo sé que hay gente que me quiere.
Yo sé que hay gente que no me quiere.

https://www.youtube.com/watch?v=6SOTOR1WNcg




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